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Se derrumba la construcción en México aunque Monterrey sigue vivo
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Fuente: Cortesía
Nunca me han gustado los encabezados alarmantes o sensacionalistas, pero como dicen en mi casa, “la realidad es la realidad” y el hecho es que la construcción en nuestro país está pasando por una de sus peores épocas históricas.
Y como todos bien saben, el primer sector en anunciar una recesión es la industria de la construcción que genera miles y miles de trabajos y empleos directos e indirectos, creando una gran derrama en la economía de nuestra nación.
Según información proporcionada por el INEGI, el valor de la producción de las empresas constructoras en el país se desplomó 10.3 por ciento a tasa anual.
Los especialistas señalan que se trata de la peor variación desde que el Instituto maneja este conteo a través de su Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, que iniciara allá por el 2007 y que se ha venido haciendo año con año.
Este análisis se hace de mayo a mayo y el último ha reportado la caída número 11 de forma consecutiva.
El valor reportado por el INEGI para mayo pasado fue de 29.8 mil millones de pesos constantes del 2012, fue el más bajo en la historia para este mes desde que hay registros sobre dichos montos, que son a partir del 2006.
Los analistas financieros señalan que el sector de la construcción es altamente sensible al desempeño de la inversión y pues no hay que ser un experto para darnos cuenta lo que está viviendo el país, prácticamente cero inversión.
Además, se vaticina un aumento en los salarios de los trabajadores, lo que pudiera desincentivar la contratación y la inversión en esta industria al ser, como lo dije al inicio de esta columna, de las principales ramas que generan los empleos.
Por otra parte, el que el Gobierno Federal haya cerrado el flujo de recursos hacia obras de infraestructura, como la construcción de edificios públicos, llámense escuelas, hospitales y carreteras, pues con esto todavía la cosa se pone más fea.
Y un último factor es que los desarrolladores han frenado sus nuevos proyectos inmobiliarios, ya que no ven las condiciones adecuadas y seguras para realizar nuevas inversiones por ahora.
Es interesante ver que aún y con esto en Monterrey siguen haciéndose obras privadas y que existen algunos proyectos por iniciarse, pero no sé si esto sea por la inercia que ya traían estos proyectos y resultará más caro detenerlos hasta ver qué rumbo toma la economía con los constantes cambios de señales que estamos viviendo los mexicanos.
Lo que sí es seguro es que al final del día de que se venden, pues se venden los inmuebles, el problema a saber es ¿Cuándo?
¡Hasta la próxima!
El autor cuenta con más de 25 años de experiencia en el ramo de los bienes raíces en materia de comunicación, campañas y lanzamiento de proyectos inmobiliarios. Desde 1995, es miembro de la National Asociation Real Estate Editors (NAREE).
Opine usted: guillermogodinez9@hotmail.com
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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