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México no puede ni debe de catalogarse como “País Seguro”

Javier Amieva

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México no puede ni debe de catalogarse como “País Seguro”

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Javier AmievaFuente: Cortesía

Estimado lector, dedico este espacio a la problemática migratoria que podría desembocar en una gran crisis humanitaria, que hoy apenas empieza.

El gobierno de México ya ha sustituido al titular del Instituto Nacional de Migración pero el problema es mayúsculo, más que eso, es la incapacidad de autoridades impuestas por el nuevo gobierno en muchas áreas incluyendo energía y otras funciones neurálgicas, que ya se empieza a manifestarse. Si México no se concentra en los esfuerzos de solución inmediata y atinada, la Cuarta Transformación, será una transformación fallida.

Durante los dos últimos lustros, hemos visto en México imágenes, por televisión y por la red, de los grandes desplazamientos humanos causados por los flagelos del terrorismo, la violencia de bandas de narcotraficantes, del creciente delito del secuestro y de toda clase de atropellos contra los derechos humanos; también hemos visto como los algunos países y en muchos casos sus ciudadanos se resisten a recibir y dar asilo a estos millones de seres que buscan refugio. Todo eso, creíamos que eran problemáticas ajenas.

En México ni la sociedad ni el gobierno han atendido a estas señales. La problemática interna de México se cierra en atender las necesidades globales que terminarán afectando nuestro país irremediablemente. Hoy, la pobreza y falta de educación profesional que existe en México es lastimosa y el gobierno va por camino equivocado. Existe una simbiosis de sobrevivencia negativa, el pueblo espera que el gobierno les resuelva sus problemas de falta de acceso a educación y las necesidades básicas de servicios médicos, de vivienda y otros satisfactores que no tienen; y el gobierno dice que lo hará. El gobierno actúa deliberadamente y los gobernados prefieren cerrar los ojos y creer en las estadísticas de que “los mexicanos estamos entre las naciones de personas más felices del mundo”.

La situación es crítica, el canciller de México lo mejor que pudo hacer en Washington fue diferir por unos días la situación, a sabiendas casi de que no se podrá hacer nada y apostando a que algo suceda y mostro públicamente debilidad y desesperación “si alguien encuentra una mejor solución que nos la diga”, comentó el canciller Ebrad, ante el Senado. Solo falta que AMLO públicamente lo defienda de “los grandulones”.

En los últimos cincuenta años, más 15 millones de mexicanos han emigrado a Estados Unidos (EU). De continuar las cosas así, en la próxima década más de 20 millones de habitantes de Centro y Sudamérica abandonarán sus países por esas mismas razones, y muchos de ellos se quedaran estacionados –desplazados-, en México.

“Más de medio millón de personas han huido de Centroamérica en lo que va del año, y este masivo desplazamiento es provocado por la violencia pandillera y la crisis político-social en Nicaragua, reduciendo la capacidad de asilo en toda la región y poniendo en riesgo a un número cada vez mayor de individuos y familias, creando situaciones que ningún país puede abordar por sí solo”, emitió enfática la ONU esta semana y a la vez está convocando a reuniones urgentes.

“La violencia y la persecución por parte de pandillas en partes de América Central, junto con una crisis social y política en Nicaragua”, y la falta de oportunidades en Salvador, Honduras y Guatemala están llevando a un creciente número de personas a través de las fronteras en busca de un refugio seguro; sin embargo México no es ni puede catalogarse como un país seguro con el creciente flagelo de feminicidios, desapariciones forzadas, asesinatos con falso rescate y además una mala política de centralización económica que ha paralizado a las agencias de servicios médicos y sociales. México no es país seguro atendiendo a semántica migratoria o de seguridad en la salvaguarda de la integridad física de sus habitantes.

México, es un país vulnerable por su cercanía a EU y por un gobierno que busca atender una transformación interna aislándose financiera, económica y políticamente del mundo y no contempla en sus acciones qué las condiciones actuales del mundo lo han alcanzado, y si se equivoca, la conversión de un país que transitaba de un proceso de desarrollo, no podrá alcanzar sus metas y éstas quedarán postergadas por varias décadas más.

Mi conclusión es que México no puede convertirse en un “País Seguro”, porque no lo es, lo único que sucederá es que la frontera Norte de México se convertirá en una gran zona de desplazados haciendo más peligrosa la región y con ello invitará –y justificará – a EU a endurecer más sus políticas migratorias utilizando chantajes económicos y perjudicando a todos los mexicanos.

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Opine usted: javier.amieva@hispanicinternational.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

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