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Crisis migratoria y comercio internacional, soporte en campaña de Trump
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Fuente: Cortesía
Las amenazas de campaña de Trump del 2016, entonces tildadas de racistas, aislacionistas, antidemocráticas y faltas de sensibilidad para la comunidad internacional se han ido materializando una a una y todo perfila para que en las elecciones del 2020 repita su triunfo y se mantenga en la presidencia. Aunque si hay reelección, la planta fabril de México podría enfrentar serios problemas. El Bajío, el Noreste y las regiones fronterizas del Norte serían las primeras afectadas.
Pese a que algunos analistas políticos alegan que en la elección pasada gran parte de la base de votantes que apoyó a Trump eran granjeros y el apoyo vino de los votantes de los suburbios, y no de las grandes metrópolis, en este momento la situación podría haber cambiado y ante la baja en las exportaciones de la producción agrícola, la realidad es que la economía de la nación ha crecido a buen ritmo y los pagadores de impuestos han ganado algunos puntos con los que se conforman; pero quizás lo más importante de todo es que Trump ha podido vender al ciudadano común estadounidense, no una crisis humanitaria que busca refugio en esa nación, sino una “defensa de las fronteras a toda costa para evitar la invasión de personas que les robaran sus empleos y traerán criminales, rateros y violadores consigo”.
Con los argumentos anteriores, y la ubicación estratégica de apoyo en la Suprema Corte estadounidense, Trump ha logrado ir en contra de las decisiones del congreso y se le han autorizado hasta este momento, el 33 por ciento de lo los 18 mil millones de dólares para la construcción del muro en la frontera sur de EU, y el detener las órdenes de jueces compasivos que apoyaban a los “dreamers”.
Además, la promesa de poner fin a un programa vigente desde hace décadas que da refugio a las personas más vulnerables alrededor del mundo y disminuir drásticamente la cantidad de desplazados que podrían ser acogidos en territorio estadounidense, prohibiendo la entrada de personas de países musulmanes —incluidos Afganistán, Irak, Somalia y Siria—, en línea con la también promesa electoral de Trump de instaurar un “veto” a la migración de gente que profesa esa religión, aquí todo ha sido cumplida y está en efecto.
Y en México la frontera Norte empieza ya a sentir los efectos de estas políticas. Trump ha desaparecido el TLC tal como lo conocíamos y hoy los dos congresos, el de México y el de EU han acogido los cambios: el mexicano ratificando las órdenes de Trump y el estadounidense solo utilizándolo para lograr otras prebendas, pero está a punto de ratificar esa que fue una promesa de campaña.
Tan sólo hay que recordar la siguiente información que fue publicada en el New York Times (NYT), en enero 25 del 2017, a solo unas cuantas semanas de asumir Trump la presidencia: “Durante una visita al Departamento de Seguridad Nacional, Trump planea firmar una orden ejecutiva para redirigir fondos federales estadounidenses para la construcción del muro en la frontera, una de sus promesas de campaña. Trump ha argumentado que el muro es fundamental para controlar el flujo de migrantes que cruzan de manera ilegal hacia EU.
En este sentido, “Gran día planeado para la SEGURIDAD NACIONAL”, publicó Trump en Twitter el martes por la noche. “Además de otras cosas, ¡construiremos el muro!”.
¡Esa fue una crónica anunciada hace 36 meses!
Así las cosas, parece ser que asegurar las fronteras y la expulsión de millones y millones de mexicanos es solo cuestión de tiempo, situación que se agudizaría si Trump es reelegido.
Sellar las fronteras, modificar las leyes de asilo, lograr una reforma migratoria que restringa la migración legal en cualquier forma, deportar a gran parte de los casi 12 millones de inmigrantes ilegales o en proceso de residencia y obtener el control de la industria automotriz, -entre otras-, para cumplir con sus promesas de campaña, serán quizás los objetivos y próximas victorias de Trump en detrimento no solo de la frontera Norte de México, sino de todo el país.
¿Qué hará el gobierno de México? ¿Acaso harán algo los empresarios mexicanos o simplemente iniciará la diáspora de capitales?
¿Usted qué opina?
El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.
Opine usted: javier.amieva@hispanicinternational.com
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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