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Algunos riesgos del Plan de Negocios de Pemex
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Fuente: Cortesía
De acuerdo con cifras de Pemex, en México se consumieron durante el 2018, en promedio, 781 mil barriles de gasolina al día, de los cuales el 84 por ciento correspondió a gasolina Magna y el 16 por ciento a gasolina Premium. Según cifras de la paraestatal, más del 73 por ciento de la gasolina que se consume en México es importada, lo que representa un problema latente de seguridad energética, en virtud de la poca capacidad de almacenamiento de combustibles con la que contamos en el país.
Desde su campaña electoral, el ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, manifestaba su intención de invertir en el sector de hidrocarburos, particularmente en el sector petrolero, con un énfasis importante en la refinación de combustibles, en lugar de potenciar la extracción y exportación de crudo. Su apuesta es producir combustibles y así eliminar la dependencia de las importaciones.
Para dar forma a su estrategia, la nueva administración planea modernizar las seis refinerías existentes en México e invertir en la construcción de una refinería en Dos Bocas, en el estado de Tabasco, lo que representaría una capacidad de producción adicional de entre 300 y 600 mil barriles al día.
La intención suena razonable, en términos del contexto descrito, pero es importante señalar algunos factores de riesgo a los que estaría expuesta la estrategia de hidrocarburos de México, propuesta por la actual administración.
En la actualidad, Pemex tiene una deuda de cerca de 105 mil millones de dólares, por lo que la presión financiera que tiene de parte del público inversionista es muy grande. Debido a lo anterior, y ante la falta de un plan de negocios que vuelva eficiente la operación de la paraestatal, Fitch Ratings degradó a bono basura la deuda de Pemex, lo que da mucha presión a las finanzas públicas del país.
Hace algunos días se anunció un plan de negocios para Pemex el cual contempla, durante los siguientes tres años, la inyección de capital por 141 mil millones de pesos, además de 128 mil millones de pesos que Pemex dejará de pagar por concepto de impuestos.
Cabe mencionar que la paraestatal espera recibir 108 mil millones de pesos a través de los contratos de servicios integrales de exploración y extracción (CSIEE) y elimina cualquier asociación con otras empresas lo que, probablemente, significará renunciar a recursos financieros, tecnológicos y humanos para explorar y extraer petróleo en aguas profundas.
Lamentablemente, lo que se presentó en relación con el plan de negocios no da detalles sobre la forma de lograr la eficiencia operativa que la empresa requiere, ni detalles sobre la estructura organizacional para lograrlo.
Si bien la inyección de capital es necesaria, en el plan de negocios no se hace énfasis en los problemas de raíz que la paraestatal tiene y lo que se planea hacer para resolverlos, por lo que los riesgos de una degradación en su calidad crediticia siguen latentes. Esto podría ocasionar que inversionistas institucionales, como fondos de pensiones, afores y aseguradoras, se vean obligados a vender los bonos de Pemex lo que podría ocasionar presión al tipo de cambio.
Además, el plan de negocios contempla la construcción de la refinería de Dos Bocas, ante lo cual es pertinente mencionar que cuando el gobierno lanzó la licitación para la construcción de la refinería ninguna empresa especializada mostró interés, en virtud de las condiciones de tiempo y presupuesto estipulados para su realización, por lo que la actual administración decidió que Pemex, en coordinación con la SENER, se haría cargo de la construcción de la refinería, lo cual también está estipulado en el plan de negocios presentado hace algunos días.
Cabe mencionar que petroleras más eficientes que Pemex, como Petrobras y Ecopetrol, han construido refinerías de manera reciente y el presupuesto que establecieron fue excedido en dos o tres veces, además de que el tiempo de construcción no ha sido menor a cinco años, sin dejar de mencionar que estos proyectos han estado a cargo de empresas especializadas en la construcción de refinerías.
A todo lo anterior, debemos agregar que, de acuerdo a especialistas, el suelo de esa zona de Tabasco es muy inestable y que no es el mejor lugar, en términos logísticos. Éstos son sólo algunos de los factores de riesgo a los que podría estar expuesto el plan de negocios de Pemex presentado hace algunos días.
El autor es director de EGADE Business School, Sede Monterrey Tecnológico de Monterrey.
Opine usted: ozavaleta@tec.mx
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